mar 8a. Ord. año impar desp Pentecostés (Id=359)

Antífona de Entrada

Canten al Señor un cántico nuevo, toda la tierra cante al Señor. Hay brillo y esplendor en su presencia, en su templo belleza y majestad.

[Misa]

Oración Colecta

Oremos:
Dios eterno y todopoderoso, conduce nuestra vida por el camino de tus mandamientos; para que, unidos a tu Hijo amado, podamos producir frutos abundantes.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.

[Misa]

Primera Lectura

El que guarda los mandamientos ofrece un sacrificio de acción de gracias

Lectura del libro del Eclesiástico
35, 1-15

Cumplir la ley vale tanto como hacer muchas ofrendas; obedecer los mandamientos es como ofrecer sacrificios de reconciliación. Ser agradecido es como ofrecer la mejor harina a Dios, y dar limosna es como hacer sacrificios de alabanza. Lo que agrada al Señor es que te apartes del mal; si te apartas de la injusticia, obtendrás el perdón de tus pecados.
No te presentes al Señor con las manos vacías, pues todo esto debe hacerse porque es un mandamiento. La ofrenda del justo enriquece el altar, y su aroma llega hasta el Altísimo. El sacrificio del justo es aceptado, su ofrenda no se olvidará.
Honra al Señor con generosidad y no seas mezquino en tus ofrendas; cuando ofreces, pon buena cara, y da los diezmos con alegría. Da al Altísimo como él te dio: generosamente, según tus posibilidades, porque el Señor sabe pagar y te dará siete veces más. No pretendas sobornarlo con regalos, porque no los acepta; no confíes en ofrendas de cosas mal habidas, porque él es un Dios justo, y trata a todos por igual.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 49

Dios salva al que cumple su voluntad.

"Congreguen ante mí a los que sellaron sobre el altar mi alianza". Es Dios quien va a juzgar y el cielo mismo lo declara.
Dios salva al que cumple su voluntad.

Israel, pueblo mío, escucha atento; en contra tuya yo, tu Dios, declaro: No voy a reclamarte sacrificios, pues siempre están ante mí tus holocaustos.
Dios salva al que cumple su voluntad.

Mejor ofrece a Dios tu gratitud y cumple tus promesas al Altísimo. Quien las gracias me da, ése me honra, y yo salvaré al que cumple mi voluntad.
Dios salva al que cumple su voluntad.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla.
Aleluya.

Evangelio

Recibirán cien veces más en esta vida, con persecuciones; y en el otro mundo, vida eterna

† Lectura del santo Evangelio según san Marcos
10, 28-31

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Pedro le dijo a Jesús:
"Señor, ya ves que nosotros lo hemos dejado todo para seguirte".
Jesús le respondió:
"Yo les aseguro: Quien deje casa, o hermanos o hermanas, o padre o madre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, recibirá en esta vida cien veces más en casas, hermanos y hermanas, madres, hijos y tierras, junto con persecuciones, y en el otro mundo, vida eterna.
Y muchos que ahora son primeros serán últimos, y muchos últimos primeros".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Oración sobre las Ofrendas

Acepta, Señor, con bondad los dones que te presentamos, y santifícalos por medio de tu Espíritu para que se nos conviertan en sacramento de salvación.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Prefacio

La salvación por Cristo

Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, que por amor creaste al ser humano, y, aunque condenado justamente, con tu misericordia lo redimiste, por Cristo, Señor nuestro.
Por él,
los ángeles y los arcángeles, y todos los coros celestiales, celebran tu gloria unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces cantando humildemente tu alabanza:
[Misa]

Antífona de la Comunión

Acudan al Señor, pongan en él su confianza y no quedarán defraudados.

[Misa]

Oración después de la Comunión

Oremos:
Te damos gracias, Señor, por habernos alimentado con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, y te pedimos que este don tuyo sea para nosotros fuente inagotable de vida.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén

[Misa]

.